Le escribo para comunicarle que pinto raramente, ya que, al ser esquizofrénico me suelo reunir en la consulta de un psiquiatra magnífico que siempre me comenta al ver mis cuadros, que parece que pinto bajo los efectos del L.S.D. , aunque yo nunca haya probado el L.S.D.
Me invadió la esquizofrenia en 1.995, obligándome entonces a cesar mi actividad laboral como socorrista y monitor de natación.
También abandoné entonces mi afición por la ingeniería forestal. Es decir, no poseo estudios académicos artísticos. Y en el caso de que sea algo creativo, no es por tener conocimientos de arte, ya que, según mi psiquiatra la creatividad, en cada individuo es innata.
Para la elaboración de mis humildes cuadros, recurro a algo que se podría denominar “abstracción figurativa”, ya que, no tomo referencia alguna para pintar, por lo que el azar y mi modesta imaginación, son las herramientas abstractas que utilizo y respecto a los utensilios materiales que uso, son: pinceles finos, rotulador negro, acuarelas, gouaches, pinturas acrílicas. En varias ocasiones: barniz, pigmentos, esmalte, carboncillos y ceras.
La mujer, ser más pacífico que el hombre desde mi punto de vista, queda reflejada en mis sencillos cuadros pero a veces queda expresada como mujer agresiva y violenta, aunque como ya digo, pienso que la mujer es más dialogante como un ser civilizado. Más el paisaje son, la temática, los conceptos los argumentos, las ideas que intento plasmar principalmente.
Si tuviera que clasificar mi modesta obra, diría que está clasificada en el art brut porque esto al margen de los condicionamientos culturales, pero no porque sea una persona intelectualmente marginada al ser esquizofrénico, (aunque a algunos esquizofrénicos les pase), sino que utilizo la pintura con un fin autopsicoterapéutico.
La verdad es que en vez de ser pintor de art brut, me hubiese gustado ser un buen expresionista porque tengo una concepción rebelde del hombre y del mundo regido por su sabia pero compleja naturaleza.
Pero en definitiva, intento expresar intensidades, reacciones del observador, obras que duren en la retina del observador.
Antes de relatar comentarios sobre las muestras, elegidas aleatoriamente, al azar, que le presto, le adjunto documentación para hacer constar que en noviembre del 2001, expuse en un aula cultural de Getxo, en donde presenté unos 20 cuadros, y ninguno a la venta, y de los que 4 de ellos fueron sustraídos. También comentarle que Radio Getxo me entrevistó y que el diario “Deia” publicó una foto y un artículo en cabecera sobre mí.

El trabajo es un ejercicio de abstracción al recordar las facciones de mi difunta tía Begoña que murió a los 56 años y de la que tengo un profundo recuerdo cariñoso, ya que, siempre me trató como si hubiese sido un hijo suyo.
Acuarela
Pintura acrílica
Gouache
Rotulador negro
La mujer de Atila

Personalmente, no me gustaría, en la vida, toparme con un precipicio a gran cota y en medio de él, a una mujer con un puñal en la cintura y con una expresión tan sádica y despiadada.
Pintura acrílica
Rotulador negro
Acuarela
Gouache
Sobre el papel, he intentado pintar a la esquizofrenia. Es imposible definir categóricamente la esquizofrenia, ya que, existen tantas definiciones de esquizofrénica cuantos psiquiatras quieran definir y en el caso hipotético de que todos los psiquiatras del mundo se pusieran de acuerdo para emitir un juicio universal definitorio, tampoco darían con la clave, el juicio definitivo, la explicación nítida de tan relativa, subjetiva, mítica y en el fondo, desconocida enfermedad.
Lo más lógico es que se auto construya un individuo responsable y pacífico. Si por el contrario desde que nace, se proyecta violencia tanto física como psicológica en él, entonces, casi con toda seguridad, la consecuencia irreversible es que se defina como un enfermo mental sumergiéndose en el aislamiento y proyectando violencia en los demás y/o contra sí mismo.
Mostrarse hetereoagresivo. Por lo tanto, tan relativo es definir la esquizofrénica como medir, clasificar de una única manera el comportamiento de un esquizofrénico.
En realidad, para mí, es como un mito porque existe la creencia de que un esquizofrénico puede creerse que va a redimir al mundo, o que es un enviado, o hasta es frecuente que lleguen a creerse que son el propio dios, por lo tanto la persona más inteligente del mundo. Y más que una creencia, es una certeza.
Acuarela
Gouache
Pintura acrílica
Esmalte
Barniz
Rotulador negro



